martes, 8 de septiembre de 2009

El FÚTBOL VUELVE A CASA














texto_Secc. Nuclear
foto_Pericovic

Ya está. Ya ha llegado. Aunque para conseguirlo hemos pasado por momentos difíciles y se nos ha hecho muy largo. Pero ahora ya no hay marcha atrás. Al final del túnel siempre hay una luz, aunque desde la distancia se vea tenue o a punto de desfallecer. Pero cuando llegas a ella, esta se muestra con toda su fuerza y vigor. El tránsito por el desierto ha acabado. El destierro ha llegado a su fin. El futbol ha vuelto a casa.
El sábado volvemos a nuestro nuevo hogar, juntos al fin. Y nos faltará alguien a quien echaremos mucho de menos. El número 21. Nuestro Capitán, que descansa en paz y se preocupa ahora de apoyar a nuestro equipo desde allí arriba. No te olvidamos, siempre vas a estar presente entre todos nosotros.
Ha sido un verano extraño, ilusionante y emotivo al principio que se torno en oscuro y triste cuando se confirmo la desdicha. Y eso nos ha unido aún más y nos ha fortalecido y por eso ya no hay excusas para no estar al lado del equipo.
Renacemos de nuestras cenizas y aprendemos a sanar nuestras heridas. Es nuestro sino, nuestro modo de vida, nuestra razón de ser, lo que nos hace únicos, diferentes.
El sábado el balón volverá a rodar en nuestra casa. Por fin jugamos de local y no de visitante. Nuestros aliento y nuestro apoyo va a ser fundamental de ahora en adelante.
El sábado ya va en serio, sin pompa ni festejos. Once contra once. Nuestros once. Los de Jarque. Los tuyos y los míos. Los de casa.
El sábado todos tenemos que ser uno coreando el nombre de nuestro Club. Que atrone el estadio cuando salten los jugadores. Se acabaron los tópicos, lo de los filiales, lo de dejarse ganar. Se cierra una etapa de nuestras vidas y empieza una nueva. Ilusionante y determinante.
El sábado volveremos a encontrarnos, a abrazarnos tras el gol. Estaremos nosotros y al cabo de unos años estarán nuestros hijos en nuestro lugar. Herederos de una pasión, de un vínculo que no se puede romper. Ellos tomaran nuestro relevo. Es ley de vida. Nuestra vida.
El sábado oleremos a césped, a bar, a reunión de amigos con un fin común. Amigos que se separaron, parejas que se unieron, dolor y alegría se conjugan en torno a un estadio de fútbol.
No vendrán guerreros de Britania ni héroes del Norte. Ni seres de países lejanos mitad hombre mitad animal. No.
El sábado vendrán cientos de familias, miles de amigos, hermanos de sangre, hermanados por dos colores, blanco y azul. Hay cien mil colores, pero elegimos estos dos. Sin mezclar, puros. Básicos pero esenciales. Inseparables.
El sábado nuestra grada será única, exclusiva para nosotros, para que allí mil y un pensamientos diferentes se amalgamen en torno a uno solo. Como una sola persona y una sola voz con la fuerza de miles, sin desfallecer. Sin abandonar, sin rendirse.
Ha llegado el momento de sacar las banderas, las bufandas y las camisetas. De teñir de nuevo el cielo de blanco y de azul. De vivir, de disfrutar de este momento tan esperado. Hay tres puntos en juego. Luego vendrán más.
El sábado… el futbol vuelve a casa.

2 comentarios:

father dijo...

No sé si estarán los hijos, como dice el post, pero espero que sí estarán los padres. Al menos, un servidor.

Rous dijo...

Nunca abandonar, nunca rendirse

(Ya empezamos !!!! )