viernes, 19 de noviembre de 2010

THE G70 FIRM BRITANNIA TOUR 2010 Parte Primera



VIERNES 12 DE NOVIEMBRE

Con puntualidad británica nos encontramos los tres viajeros en la terminal del aeropuerto. Poco equipaje y muchas ganas de volar.
Comentando la jugada y comprobando que nadie se había dejado olvidados los billetes o entradas correspondientes, en la mesita de noche y tras cenar rápidamente un adelanto de lo que sería nuestra dieta en los próximos tres días, embarcamos rumbo a la Pérfida Albión.
En el vuelo, nada destacable, a excepción de los trucos de contorsionismo cervical que tanto Ivan como el Capo realizaron gratuitamente para encontrar la postura más cómoda posible y esperar que Morfeo se los llevara, mientras un servidor se ponía al día de las novedades que EasyJet anunciaba en su librito de de publicidad, que todos teníamos en la bandeja delante de nuestros asientos.
Llegada a Gatwik, en plena noche, recorriendo un aeropuerto fantasmal hasta que cogimos el tren que nos llevaría a nuestro próximo destino: Victoria Station.
Desde la estación nos trasladamos a nuestro hotel y allí fuimos recibidos por un empleado de origen pakistaní, al que desde ahora llamaremos Sr.Tree y que empezó a alegrarnos la noche al comunicarnos que nuestra reserva era de dos habitaciones triples en lugar de una y que por tanto le debíamos abonar el importe del alojamiento por triplicado.
Y ardió Troya.y menos mal que estábamos cansados, que si no el embajador español en Londres habría tenido trabajo esa noche con tres compatriotas suyos. Finalmente el Sr. Tree nos emplazó a negociar el domingo con su manager, para encontrar una solución.
De la recepción nos subimos a la última planta del edificio, por unas escaleras que parecía que en lugar de al cielo, te llevaban al infierno y nos acomodamos...¿acomodamos? Ja! Y un carajo, aquella habitación no era para nosotros, sino para el niño del pijama de rayas. Estrecha, pequeña, diminuta. Una auténtica caja de zapatos. Y dos de nosotros teníamos que dormir juntos...
Pero se impuso la cordura y un servidor se quedo con la cama individual. De ese modo y en silencio, nos pusimos los pijamas y nos fuimos a dormir, que era tarde y había que madrugar.

SÁBADO 13 DE NOVIEMBRE

Seis horas y treinta y tres ronquidos más tarde, sonó el despertador.Ducha rápida amenizada por las dotes de trobador del Capo, que nos deleitó con un pupurri sonoro que abarcaba desde la ópera más clásica hasta la copla más castiza y almuerzo frugal antes de desplazarnos al centro de la ciudad...a pie, como el caminito de San Fernando, ya que a los técnicos de mantenimiento del subterráneo londinense, no se les ocurrió mejor idea que realizar ese fin de semana los trabajos de reparación mensuales y nos dejaron con 3/4 partes del sevicio, interrumpiendo la mitad de las líneas, con el siguiente desbarajuste a la hora de planear nuestras actividades.
Nos dejamos caer por Trafalgar Square y allí desayunamos como los señores mientras cerca nuestro se tomaba su té matutino una réplica exacta de su señora La Reina Madre de Todos los Británicos. Un paseo más tarde por el Soho y Carnaby Street (nota del autor:somos unos fashion victims, qué pasa!) y a comer, que tenemos antojo y nos viene de gusto ternera inglesa, para ser más exactos, de Gloucester. Y nos sentamos a comer en el Aberdeen Steak House de Leicester Square. Cafetito aguado y al metro, que nos vamos a The New Den!.
Entre nubarrones, abrigados e impacientes nos recorrimos el sureste de Londres de arriba a abajo, cambiando de tren y metro cada dos por tres y en esas que se para en una estación y leemos:South Bermondsey. Ya hemos llegado, ahora nos tocará ver los famosos túneles de acceso al legendario estadio. Y salimos de la estación rodeados de cientos de policías, fosforescentes, por aquí y por allá. Muchos, muchos y muchos. Y es que llegan los 1500 aficionados del Sheffield, que tienen ganas de guerra.

Entre el barullo llegamos a la entrada de The New Den, en Zampa Road. Y de repente estamos rodeados de cientos de seguidores del Millwall, de todo tipo, clase y condición. Malotes de verdad. De los chungos, con sus cabezas rapadas, sus cervezas y su aspecto de tener que embarcar de madrugada en un pesquero, rumbo a Terranova. Aprovechamos para descargar las vejigas y nos metemos en la tienda, pequeña y poco suministrada de material antes de entablar conversación con un par de desdentados hooligans que nos hicieron unas fotos antes de maldecir de por vida a Messi, al conocer nuestra procedencia. Coincidimos con ellos de pleno.

Una vez dentro, ubicados en The Cold Blow Lane End, en asientos vetustos y sin numerar, rodeados de lo mejor de cada casa, vivimos el partido como unos seguidores locales más.
Del partido decir tan solo que si jugáramos allí, seríamos los absolutos campeones año tras año. El Millwall tiene un equipo mediocre, malo y desordenado. El Sheffield se aprovechó de esas condiciones y le ganó 0 a 1, sin mucho brillo en el juego y con una afición visitante, que hizo callar a los locales durante gran parte del partido.
Pero los cánticos y el ambiente de grada, el bar a la media parte con sus cervezas de litro a buen precio y lo que vimos allí, valía por todo el viaje. Los supporters animaron con el clásico "No One Likes Us", que repitieron hasta la afonía, como tema bandera en la grada y al final un regusto a futbol de barriada, de polígonos industriales y famílias enteras de vuelta a casa. Un regreso que se hizo aún más largo al coincidir miles de personas en la estación de tren cercana.

Un paseo desorientado por el Soho, nos llevó a Chinatown, en donde tras reposar nuestros cuerpos dentro de uno de los 6.000 pubs de la ciudad, nos tomamos las pintas de rigor y nos fuimos a cenar aun restaurante italiano cercano a Camden Town. Pasta y pizza, a lo típico.

Y para acabar el intenso día, una idea genial: contratar un carricoche tirado por un lituano en bicicleta, fumado y en mangas de camisa, cuando el termómetro marcaba 4º, para recorrer media ciudad, tras regatearle el precio y subirnos los tres, donde solo cabían dos. De risa. Y con viento de cara de 13 nudos y deriva a estribor.Está grabado en vídeo y algún día verá la luz...

Antes de llegar al hotel y como estábamos helados de frío, nos acercamos a un pub próximo, para tratar de a base de cervezas, cambiar nuestra temperatura corporal. Y lo conseguimos tras dos rondas.
En el hotel, nos estaba esperando el amigable Sr.Tree, que tras hacer casi perder los estribos de nuevo a Ivan, nos citó para hablar con el famoso mánager, a la mañana siguiente.
63 peldaños más tarde y ya en la habitación, risas recordando el día, pijamas en sus puestos y de nuevo a dormir. O a intentarlo entre gruñidos, ronquidos, insectos repugnantes y las estrecheces antes descritas.Uno que yo me sé, pasó miedo...

El día siguiente nos llevaría al barrio rico de Chelsea, a ver a los blues. Pero eso amigos, es otra historia...

Continuará...





2 comentarios:

budiladen dijo...

como os lo pasais bandarras a ver cuando voy un poco sobrao y me puedo apuntar a uno, ademáscon minulo inglés y unas pintas nos podemos reir mucho jejeejejeje

el turco dijo...

Después de charlar este domigo con uno de los presentes en el viaje, queda claro que salvando las distancias con las gentes que habitan las gradas inglesas, nuestro club está al mismo nivel ue muchos clubs ingleses, tanto por el estadio,como el ambiente,la olor a futbol que desprende todos los alrededores, el sentimiento...nada tiene que ver a los grandes clubs europeos donde la esencia de todo lo que somos nosotros lo han perdido vendiendose al poder del dinero y a su vez a una grada global donde pakis,moros,guiris y papitos cohabitan junto a sus socios. Nuestros vecinos son la prueba. Saludos camaradas!!!!