viernes, 27 de julio de 2012

JOAN CAPDEVILA & RIAZOR BLUES


Transcripción literal del artículo editado en el diario La Voz de Galícia.

Los Riazor Blues han idolatrado a muchos jugadores
a lo largo de sus primeros veinte años
de historia, pero en ocasiones esa empatía va
mucho más allá. Ese es el caso de Joan Capdevila,
un futbolista que llegó al Deportivo de puntillas procedente
del Atlético de Madrid en el verano de 2000,
previo paso por el Espanyol, club donde se formó.
Cuando Joan aterrizó en A Coruña, apenas era un
lateral izquierdo conocido por unos pocos, pero su
etapa en el club blanquiazul acabaría por consagrarle
y convertirle en una referencia en la selección española.
Pese a todo, los razones por las cuales los Blues
le guardaban un especial cariño eran otras.
“Sin llegar a ser una referencia en el terreno de juego,
debido a su posición, su forma de comportarse
tanto dentro como fuera del campo era un ejemplo
para todos, y eso que en los primeros años no tuvo
mucho protagonismo”, comenta Miguel Morandeira.
Joan no dudaba en mostrar su apoyo incondicional a
los Blues, ya que en más de una ocasión ha respondido
al excelente trato recibido también por el resto
de la afición. “No escondía en ningún momento la
buena relación que teníamos. Tiene incluso jugado
con alguna camiseta nuestra por debajo, y cada vez
que marcaba gol siempre nos lo iba a dedicar a nuestro
fondo. Tipos como él quedan pocos en el mundo
del fútbol”, afirma.
Tras compartir momentos entrañables dentro y fuera
de Riazor, los Blues prepararon una despedida por
todo lo alto el día que Capdevila disputó su último
partido con el Deportivo en Riazor, en la campaña
2006-07. “Fue una de las despedidas más emocionantes
que se recuerdan en Riazor. Todo el estadio
estaba de pie aplaudiéndole y él se acercó, e incluso
se subió, a nuestro muro para agradecernos a todos
los años compartidos. Con una bufanda nuestra al
cuello nos dijo adiós con una reverencia que todavía
se recuerda entre nosotros”, relata.
Después del partido, los Blues tuvieron la oportunidad
de homenajear al lateral con una cena. “Se presentó
con una de nuestras camisetas puesta, y una
vez más demostró su calidad humana y, como no,
su paciencia, ya que no dejó una sola servilleta sin
firmar”, comenta Miguel.

 
El lateral español del Benfica vivió en la grada de Riazor como un hincha más el ascenso de su ex equipo, el Deportivo de la Coruña.

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